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Causas y consecuencias de la deshidratación en el deporte

Causas y consecuencias de la deshidratación en el deporte

La deshidratación ha demostrado disminuir la capacidad aeróbica durante el deporte y del rendimiento físico de manera significativa. Conocé sus causas y consecuencias.

Es inevitable cierto grado de deshidratación al realizar deporte a raíz de la diferencia entre lo que el individuo pierde por sudoración y su capacidad para reponer líquidos durante el evento deportivo.1 

A su vez, las desventajas de la deshidratación son más evidentes cuando se lleva a cabo un ejercicio o deporte de larga duración o de alta intensidad en un clima caluroso.

No obstante, un déficit hídrico inclusive menor al 2% de la masa corporal ha evidenciado cierta disminución en la performance del deportista.

¿Qué ocurre durante la realización del deporte? Durante la realización de la misma se produce un aumento de la tasa metabólica, que genera un aumento de la temperatura corporal y como consecuencia se produce un aumento de la tasa de sudoración, provocando, en el peor de los casos, una deshidratación.

La evaporación y la sudoración son mecanismos claves para disipar el calor que se genera como resultado del ejercicio. Cabe hacer mención que, la tasa de sudoración varía entre los diferentes deportes (según la intensidad de la actividad), condiciones ambientales, las características individuales del deportista y su nivel de aclimatación.

Por lo expuesto, durante la realización de algún tipo de actividad física o deporte, por los mecanismos previamente mencionados, se producen pérdidas hidroelectrolíticas que, de no tenerse en consideración, impactarán negativamente en el rendimiento deportivo.

El déficit hídrico en el deporte genera:

  • Disminución de la capacidad termorreguladora y cardiovascular

  • Aumento de la percepción del esfuerzo físico

  • Reducción de la velocidad de evacuación gástrica (comprometiendo aún más la performance deportiva al disminuir las posibilidades de reposición hídrica e incrementar el riesgo de molestias gastrointestinales).

Por su parte, existen ciertos procesos hormonales (hormona antidiurética y el mecanismo de la angiotensina II y de la aldosterona) que desempeñan un rol importante, dado a que atenúan la pérdida de líquidos y electrolitos. Estos procesos hormonales persisten entre 12 y 48 horas después del ejercicio, protegiendo al organismo de una mayor deshidratación.2

A su vez, el cuerpo regula el balance hídrico a través de la estimulación de la sed y la regulación de la pérdida de fluidos por los riñones. 

Por todo lo mencionado, a pesar de que puede no ser posible evitar cierto nivel de deshidratación, el individuo debe tratar de mantener un balance hídrico aceptable durante la realización de un deporte o actividad física, apuntando a medidas generales de hidratación para alcanzar a cubrir las recomendaciones hídricas e incrementar los efectos del entrenamiento.1

En presencia del conocimiento existente sobre las consecuencias negativas progresivas que tiene la deshidratación sobre el desempeño deportivo, el énfasis debe estar orientado en las oportunidades individuales para mejorar la ingesta de líquidos. La hidratación debe ser igual de importante tanto en deportistas de alto rendimiento, así como también en aquellos individuos que realizan actividad física regular no competitiva o de forma esporádica.

Lic. Yanina Stea

Referencias bibliográficas:

1Burke, Louise. Nutrición en el deporte, un enfoque práctico. Editorial Panamericana. 2015

2 ONZARI, MARCIA. FUNDAMENTOS DE NUTRICIÓN EN EL DEPORTE. BUENOS AIRES. EL ATENEO. 2014


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