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¿Cómo hidratar a un bebé? Tips y Consejos

¿Cómo hidratar a un bebé? Tips y Consejos

¿Te preguntas cómo hidratar a un bebé? En el presente artículo te contamos que es la alimentación activa en lactante y cómo ofrecer una hidratación complementaria

¿Cómo hidratar a un bebé?

A partir de los 6 meses, la introducción de líquidos diferentes a la leche materna es un proceso gradual. Es importante saber que la leche materna continúa siendo la principal fuente de nutrientes y de agua, por lo que se deberá ofrecer el pecho a libre demanda o la leche de fórmula en caso de no ser amamantado. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda seguir los principios de la alimentación perceptiva, sin forzar a comer/beber o distraer. 

La filosofía que debe estar detrás de cómo ofrecer los alimentos/bebidas es la alimentación e hidratación perceptiva, que tiene como pauta interpretar las claves que el lactante transmite a la hora de comer y que hace que finalmente adecuamos la forma de alimentación, individualizada, a cada bebé.1

Los cuidadores son los responsables del QUÉ ofrecer, y el lactante es el que decide CUÁNTA cantidad come o bebe.

Detengámonos entonces en el QUE ofrecer. Las recomendaciones sobre el consumo de sal y azúcares simples de la OMS son aplicables a adultos y niños mayores de 2 años, no así a niños menores de 2 años. Sin embargo, diversas sociedades científicas recomiendan evitar los azúcares añadidos y libres en la alimentación de los lactantes y niños pequeños. Entonces, la calidad de la bebida ofrecida es nuestra responsabilidad.

El agua segura debe ser el QUÉ ofrecer como bebida complementaria a la leche materna para hidratar a un lactante a partir de los 6 meses y no otro tipo de líquidos. 

Es conocido que el gusto por los sabores dulces es innato. Esta preferencia puede incrementar como consecuencia a su exposición. Por tanto, la introducción de bebidas azucaradas a temprana edad puede tener efectos adictivos sobre el sabor dulce a través de la señalización de dopamina sobre estructuras hipotalámicas. Algunos estudios científicos sugieren que el aporte energético de estas bebidas no tiene efecto (o muy poco) sobre la producción de saciedad en comparación con alimentos sólidos. Por tanto, se ha señalado que inducen una falta de compensación dietética; es decir, no se detecta el aporte energético y no hay regulación posterior del apetito y la consecuente ingestión de alimentos.2

Además del efecto aditivo mencionado, las bebidas azucaradas y gaseosas aportan alto contenido de azúcares simples y otras sustancias que no tienen ninguna función nutritiva sino todo lo contrario, su consumo implica consecuencias a largo plazo (desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles). 

El acto de ofrecer un alimento o bebida diferente a la leche no siempre es aceptado inmediatamente por el lactante. No interpretar como permanente un rechazo inicial a un nuevo alimento o bebida. Seguir ofreciendo en los siguientes días o semanas sin presionar (pueden ser necesarias hasta 10-15 ocasiones para conseguir la aceptación). La exposición regular y gradual a los alimentos y bebidas favorece su tolerancia y aceptación, a corto y largo plazo.

1 Disponible en: https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/recomendaciones_aep_sobre_alimentacio_n_complementaria_nov2018_v3_final.pdf

2 ROMERO-VELARDE, Enrique, et al. Consenso para las prácticas de alimentación complementaria en lactantes sanos. Boletín médico del Hospital Infantil de México, 2016, vol. 73, no 5, p. 338-356.


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