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Deshidratación en el Embarazo: Causas y Efectos

Deshidratación en el Embarazo: Causas y Efectos

La deshidratación en el embarazo genera un incremento significativo en la densidad de plasma sanguíneo, la cual se asocia a mayor morbilidad durante la gestación por diversos mecanismos.

Durante el embarazo, la mujer retiene entre 4 y 6 litros de agua. Son varios los mecanismos fisiológicos que generan este incremento en las necesidades de agua. Todos ellos se justifican en los cambios que se producen en la dinámica del balance hídrico, cuya finalidad es asegurar el adecuado desarrollo del feto que ocurre en un ambiente líquido. Es por esto que, resulta primordial que la madre se encuentre correctamente hidratada dado que todas las necesidades de líquido del bebé son satisfechas por ella.

No existen datos sobre la ingesta de agua en embarazadas. Esto genera cierta dificultad para establecer una recomendación para dicho grupo. Sin embargo, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) propone la misma ingesta de agua que la de mujeres no embarazadas más un incremento de 300ml/día. Es decir, la recomendación es que las mujeres embarazadas ingieran 2,3 litros al día.

Como se mencionó previamente, una de las causas de la deshidratación en el embarazo se debe a un insuficiente aporte hídrico ya sea por un incremento de la demanda de agua y/o factores que incrementan las pérdidas de la misma generan un incremento en la morbilidad durante la gestación.

El aumento fisiológico del volumen sanguíneo, el incremento del peso corporal a expensas de agua, la óptima absorción de vitaminas liposolubles, la producción de líquido amniótico y el correcto desarrollo y función de los tejidos fetales son algunos de los cambios que impactan funciones relacionadas con el agua. En concordancia con la progresión del embarazo, el requerimiento de agua aumenta, siendo necesario incrementar el aporte exógeno de líquidos. 

La recomendación hídrica propuesta por la EFSA sólo resulta válida en condiciones de temperatura ambiental moderada y niveles moderados de actividad física. Esto es importante dado que existen otros factores que incrementan las pérdidas de agua. 

¿A qué se debe la deshidratación en el período de embarazo?

  • Náuseas y vómitos: que suelen ocurrir durante en el primer trimestre de gestación y afectan significativamente la ingesta de agua, ya sea limitando su ingesta o incrementando las pérdidas.

  • Diarrea

  • Fiebre

Al respecto debe tenerse en cuenta la duración y severidad de las mencionadas manifestaciones y realizar la reposición hídrica adecuada para evitar la deshidratación y las consecuencias adversas que provoca en la gestante y el feto. 

Los mecanismos adversos relacionados al déficit de agua son diversos, entre ellos se encuentra un mayor riesgo de trombosis venosa (vinculado a las alteraciones circulatorias propias de dicho período), oliguria (mayor riesgo de infecciones urinarias), alteración en la producción de líquido amniótico, y constipación.

Se concluye entonces que una ingesta adecuada de AGUA en cantidad y calidad resulta necesaria para un óptimo desarrollo de las funciones del organismo no solo de la embarazada sino también del feto. El consumo de agua no así de bebidas azucaradas asegura una correcta hidratación sin aportar calorías vacías, las cuales se relacionan a enfermedades crónicas no transmisibles como el sobrepeso y la obesidad.


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