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Mitos sobre la Hidratación en menores de 1 año

Mitos sobre la Hidratación en menores de 1 año

La hidratación en menores de un año con bebidas diferentes al agua forma parte de mitos o costumbres culturales y su utilización se transmite de generación en generación sin cuestionar su beneficio real. 

Durante el control pediátrico del niño sano, es frecuente detectar en la anamnesis alimentaria del niño dirigida a la madre, padre o cuidador, la incorporación de ciertos alimentos sólidos y líquidos que no proveen nutrientes requeridos para un crecimiento y desarrollo óptimo. A muchos se les han atribuido beneficios nutricionales y hasta curativos. Mayoritariamente, estos mitos son transmitidos de generación en generación sin ningún tipo de fundamento científico.

¿Cómo hidratar efectivamente a un menores de un año?

El personal de salud debería estar capacitado e informado para poder guiar adecuadamente a los cuidadores de niños y de esta manera erradicar estos mitos. A continuación, se describen algunos de los mitos comúnmente utilizados en lo que respecta a la hidratación en los menores de 1 año.

¿Qué bebidas hidratantes no darle a los menores de un año?

  • Infusiones de hierbas (tés) y café:

 No se recomienda su consumo en lactantes, ya que pueden desplazar a la leche materna, fórmula láctea, o inclusive a los alimentos sólidos recomendados para esa edad. Algunas infusiones pueden llegar a ser tóxicas.

  • Caldos: 

Existe la idea errónea de que los nutrientes más importantes de los ingredientes de los caldos permanecerán en el líquido después de la cocción. Sin embargo, los caldos no contienen hierro o vitaminas como popularmente se cree. 

  • Licuados y Jugos:

Representan una de las bebidas recomendadas para incorporar frutas, verduras y agua en niños más grandes y adultos, pero ¿qué ocurre en los menores?

La capacidad gástrica del recién nacido es de 10 a 20ml y la misma va aumentando hasta llegar a los 300ml aproximadamente al final del primer año de vida. Diferentes tipos de alimentos y bebidas pueden influenciar el vaciamiento gástrico. La hiperosmolaridad o elevada densidad calórica retardan el vaciamiento, mientras que los líquidos tienen un vaciamiento más rápido que los alimentos sólidos. 

Por lo tanto, ofrecer un vaso de jugo a un lactante puede saturar su capacidad gástrica desplazando a otros alimentos necesarios para su desarrollo y crecimiento. El jugo solo (preparación hiperosmolar) concentra los azúcares propios de la fruta (la osmolaridad aumenta más con el agregado de azúcar para endulzar) dejando de lado su aporte de fibra dietética. Es por esta razón que, para aprovechar todas sus propiedades es recomendable consumir la fruta entera y no solo su jugo. 

  • Jugos comerciales: 

Bebidas con elevada concentración de azúcar y otras sustancias (muy lejos de contener fruta en su composición) que no ofrecen ningún tipo de aporte al crecimiento de los pequeños. Los jugos de manzana, durazno, pera y naranja son bebidas muy populares en la población de lactantes. El jugo de manzana particularmente es utilizado frecuentemente debido a la creencia que la manzana tiene propiedad astringente por el contenido de peptina en su pulpa; sin embargo, este efecto se pierde en los jugos industrializados.  

  • Bebidas azucaradas: 

Su composición muy similar a los jugos comerciales, hace que su consumo sea desaconsejado para la población en general, más aún en los primeros años de vida. Existe una creencia muy arraigada de ofrecer cierto tipo de gaseosas como tratamiento de la diarrea aguda en el lactante. Sin embargo, lejos de ofrecer un beneficio y sumando más efectos adversos, dada su composición química, presenta una osmolalidad alta respecto a la osmolalidad plasmática, empeorando así el cuadro diarreico, generando más deshidratación.

  • Leche de soja comercial: 

Las campañas marketineras de amplia difusión, dirigidas a un público específico, vinculando sus productos a ciertas características relevantes de esta población genera cierta confusión al momento de la compra. Esta bebida aporta elevada carga de azúcar y otras sustancias no deseables y escaso o nulo aporte de nutrientes esenciales. Por lo cual no es recomendable su consumo. 


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