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¿Qué es la Dieta Cetogénica y Para Qué Sirve?

 ¿Qué es la Dieta Cetogénica y Para Qué Sirve?

La dieta cetogénica es un tratamiento no farmacológico y efectivo utilizado como un método alternativo para el manejo de la epilepsia refractaria. Hoy en día su uso se amplió a otras condiciones médicas como el sobrepeso y la obesidad.

¿Cuándo resulta la dieta cetogénica más efectiva?

Desde su aplicación en 1920, como tratamiento para la epilepsia, y más tarde para la obesidad, diversos estudios han intentado entender los mecanismos de la dieta cetogénica y su posible aplicación en diversas situaciones clínicas.

La dieta cetogénica (DC) consiste en la selección de alimentos que aportan un alto contenido en grasas, un bajo contenido en hidratos de carbono y un aporte de proteínas recomendado según los requerimientos específicos del individuo. Es una dieta rígida, matemáticamente calculada, individualizada y médicamente controlada.

La proporción de lípidos es de tres a cinco veces mayor que la suma de hidratos de carbono y proteínas. Tiene una relación de lípidos/hidratos de carbono y proteínas de 4: 1 lo que proporciona una distribución de macronutrientes de aproximadamente 90 % lípidos, 2 % de hidratos de carbono y 8 % de proteínas.

Existen distintos tipos de DC descritos en la literatura, la dieta rica en Triglicéridos de Cadena Media (TCM), la dieta Atkins Modificada (DAM) y la dieta de bajo índice glucémico (DBIG). Todas las modificaciones realizadas se han abordado con el mismo objetivo: mejorar el cumplimiento de la dieta al aumentar la palatabilidad y la selección de alimentos (diversidad) y disminuir los efectos secundarios.

Función principal de la DC

La principal indicación de la DC es la epilepsia refractaria. Sin embargo, diversos estudios han intentado evaluar su aplicación en otras situaciones clínicas como por ejemplo en las enfermedades metabólicas (obesidad, diabetes, dislipemias y enfermedades cardiovasculares).

El fundamento metabólico de la DC es el cambio metabólico (glucólisis a lipólisis) que ocurre en ausencia de carbohidratos. A consecuencia de esto, los lípidos resultan ser la principal fuente energética en lugar de los hidratos de carbono como ocurre en el plan de alimentación no cetogénico. Esto a su vez, evita la insulinorresistencia, favoreciendo la síntesis de glucógeno, mejora el perfil glucémico y los niveles plasmáticos de hemoglobina A1c.

La DC provoca mayor saciedad debido a que los lípidos y las proteínas poseen mayor permanencia gástrica, así como también a la inhibición del apetito causada por el beta-hidroxibutirato y la acetona (cuerpos cetónicos).

Diferencias y similitudes en la pérdida de peso

Ahora bien, según la bibliografía científica revisada, la pérdida de peso alcanzada con la DC no es significativa si se compara con la dieta no cetogénica (proporción equilibrada de macronutrientes). Es posible que, la adherencia (incentivo/motivación por parte de quien la realiza) pueda influir en el descenso de peso. 

Otro dato interesante es que, al restringir los hidratos de carbono, inicialmente se produce una pérdida rápida de peso. Esto es atribuible a la forma de almacenamiento de dicho macronutriente. Se guarda como glucógeno hepático y muscular, conjuntamente con agua. Cada gramo de hidrato de carbono se guarda con agua (relación 1:3), por el contrario, la grasa no se almacena con agua. 

Tampoco evidenció mejorar la concentración de LDL respecto a la dieta no cetogénica.

¿Cuál es la principal dificultad de esta dieta para implementarse?

La dificultad de su implementación representa otra barrera para su realización. Presenta efectos adversos, leves y transitorios (hipoglucemias, náuseas, vómitos, diarrea y falta de apetito) los cuales pueden reducirse con controles adecuados.

Requiere seguimiento profesional para su correcta adherencia, resulta poco viable a largo plazo dada la restricción de hidratos de carbono y el porcentaje elevado de grasas. Su realización sin supervisión por parte de un Lic. en Nutrición puede resultar en carencias de micronutrientes y fibra dietética.

No resulta aplicable para toda la población. Hay situaciones específicas que contraindican su utilización.

Es necesario, siempre, consultar con un profesional experto.


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