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¿Es cierto que el té verde adelgaza?

¿Es cierto que el té verde adelgaza?

Bebida milenaria, accesible y fácil de preparar. El consumo de té verde se relaciona con diferentes propiedades, entre ellas su capacidad adelgazante. En el presente artículo te cuento qué hay de cierto sobre esto.

El té verde es una infusión que existe desde hace miles de años. Es tan versátil que puede consumirse fría, caliente, en el desayuno, junto a las comidas o después de ella etc.

Desde el punto de vista nutricional, contiene numerosos compuestos bioactivos y no aporta calorías (siempre y cuando no se incorpore un ingrediente endulzante).

Pensando en su composición química y la capacidad para oxidar grasas adjudicada por muchos, ¿cuál es la base científica que le da sustento a esta propiedad? Ninguna.

Como he reiterado en varias oportunidades, los alimentos y bebidas no tienen capacidad de oxidar o quemar grasas per se, por lo cual consumir té verde aisladamente no adelgaza. Ahora bien, existen algunos aspectos a considerar:

Ingrediente endulzante

El té verde no aporta calorías salvo que se agregue a la infusión una sustancia para endulzar que sí tenga (azúcar, miel).

¿Cuál es la cantidad ingerida más recomendable?

  • Con la intención de bajar de peso muchas personas reemplazan las comidas por bebidas, por ejemplo, té, reduciendo significativamente el aporte calórico diario. En este caso podría generarse un descenso de peso NO SALUDABLE el cual es consecuencia del reemplazo, no del consumo aislado de té verde.
  • Consumir cantidades excesivas de té podría tener un efecto diurético debido al contenido en cafeína. Como consecuencia de esto, se produce un incremento de la diuresis (mayor pérdida de líquidos), no así de grasas.
  • Si queremos alcanzar un peso saludable debemos pensar en una estrategia bio integral no en una solución mágica (porque hasta ahora no existe).
  • El abordaje bio integral se basa en considerar todas las dimensiones en las que se desarrolla el ser humano (física, social, emocional y espiritual).
  • Establecer una relación amigable con los alimentos (evitar restricciones infundadas y excesos), realizar ejercicio físico (el que más te guste) y gestionar nuestras emociones.

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