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¿Cuánta agua hay que tomar durante la lactancia?

¿Cuánta agua hay que tomar durante la lactancia?

La etapa de la lactancia es una de las más importantes en la vida de una madre y de su bebé. El cuerpo materno no solo se recupera del embarazo y el parto, sino que además produce leche, un alimento que está compuesto en su mayoría por agua. En Somos el Agua sabemos que la hidratación es fundamental para la salud en este período, y por eso surge una pregunta clave: ¿cuánta agua hay que tomar durante la lactancia para cuidar tanto a la mamá como al bebé?

La importancia del agua en la lactancia

El agua es el componente principal de la leche materna. Se estima que entre un 85 y 90 % de la leche es agua, lo que significa que la madre necesita un aporte extra de líquidos para poder sostener la producción sin comprometer su propio bienestar.

Durante la lactancia, el cuerpo materno puede llegar a producir entre 700 y 1000 ml de leche por día en los primeros meses. Esa cantidad se traduce en una gran demanda que debe ser cubierta a través del consumo de agua y otros líquidos saludables.

Si la madre no se hidrata correctamente, puede experimentar síntomas como fatiga, dolor de cabeza, boca seca o incluso disminución en la producción de leche.

¿Cuánta agua recomiendan los especialistas?

No existe un número único que funcione para todas las mujeres, porque cada organismo es distinto y la necesidad de líquidos depende de factores como la dieta, el nivel de actividad física, el clima y la propia biología de cada persona. Sin embargo, hay algunas referencias:

  • Organización Mundial de la Salud (OMS): recomienda que las mujeres lactantes consuman entre 2 y 2,5 litros de agua al día, priorizando el agua por sobre otras bebidas.
     

  • National Academies of Sciences (EE.UU.): sugiere hasta 3,1 litros de líquidos diarios, sumando agua, infusiones sin azúcar, caldos y alimentos con alto contenido de agua.

Un buen ejercicio es tomar un vaso de agua cada vez que se amamanta al bebé. De esa manera, te asegurás estar hidratada  y se crea un hábito saludable.

Beneficios de mantenerse hidratada mientras se amamanta

Tomar suficiente agua durante la lactancia no solo ayuda a producir leche en cantidad y calidad adecuadas, también trae beneficios para la salud de la madre:

  1. Favorece la producción de leche materna
    El agua es indispensable para que las glándulas mamarias fabriquen leche de manera eficiente.
     

  2. Previene el cansancio y la fatiga
    La deshidratación, aunque sea leve, puede provocar sensación de agotamiento. Beber agua ayuda a mantener la energía en una etapa en la que el descanso suele ser escaso.
     

  3. Mejora la digestión
    Muchas madres experimentan estreñimiento en el posparto. Una buena hidratación colabora con el tránsito intestinal.
     

  4. Regula la temperatura corporal
    Amamantar puede generar calor en el cuerpo, y el agua es clave para mantener la temperatura estable.
     

  5. Cuida la piel y el cabello
    El equilibrio hídrico también se refleja en la apariencia, ayudando a la piel a recuperar elasticidad tras el embarazo.

Señales de que podrías estar deshidratada

El cuerpo suele enviar avisos cuando no recibe suficiente agua. Algunas señales que conviene atender son:

  • Sed intensa y persistente.
     

  • Labios secos o agrietados.
     

  • Mareos o dolor de cabeza.
     

  • Orina de color muy oscuro o en poca cantidad.
     

  • Fatiga excesiva.
     

En periodos prolongados de deshidratación puede disminuir la producción de leche materna. Si aparecen estos síntomas, lo recomendable es aumentar la ingesta de líquidos de inmediato.

Estrategias prácticas para beber más agua en la lactancia

No siempre es sencillo incorporar la cantidad de agua que se necesita. Entre las tomas del bebé, el cansancio y la rutina diaria, es común olvidarse de hidratarse. Algunos consejos útiles:

  • Tener siempre a mano una botella de agua cuando se amamanta.
     

  • Programar recordatorios en el celular para beber agua cada cierto tiempo.
     

  • Incorporar infusiones sin cafeína y caldos suaves para variar la ingesta.
     

  • Comer frutas y verduras ricas en agua, como sandía, melón, pepino o naranjas.
     

  • Evitar bebidas azucaradas y con cafeína, que pueden interferir con el descanso del bebé.

Mitos frecuentes sobre el agua y la lactancia

Hay ciertas creencias que circulan entre madres y familiares, pero no todas tienen fundamento científico:

  • “Si tomo mucha agua, voy a producir más leche.”
    Falso: La cantidad de leche depende sobre todo de la frecuencia con la que se amamanta. El agua es necesaria, pero tomar litros de más no aumenta la producción.
     

  • “El bebé necesita agua además de la leche materna.”
    Falso en los primeros seis meses: La leche materna ya contiene todo el agua que el bebé necesita, incluso en climas calurosos. Dar agua extra puede ser perjudicial.
     

  • Es mejor tomar bebidas isotónicas.
    No es necesario, salvo en casos de actividad física intensa o mucho calor. El agua potable sigue siendo la mejor opción.
     

El rol del agua segura en la lactancia

No alcanza con beber suficiente agua: es fundamental que sea segura y de calidad. Consumir agua de procedencia dudosa puede traer riesgos de infecciones gastrointestinales que afectan tanto a la madre como al bebé.

Aquí es donde entra en juego la elección de marcas confiables. El agua envasada o filtrada de buena calidad es una alternativa práctica para garantizar que lo que se consume sea saludable.

 

¿Es mejor beber agua fría o caliente durante la lactancia?

La temperatura del agua no influye en la calidad de la leche materna ni en la cantidad producida. Lo que realmente importa es que la madre se mantenga hidratada con un consumo suficiente y constante.

Algunas mujeres prefieren el agua fría porque les resulta más refrescante, sobre todo en verano o después de amamantar, cuando la temperatura corporal puede subir. Otras optan por el agua a temperatura ambiente o tibia porque la sienten más amable para el estómago. 

¿Las infusiones cuentan como agua?

Sí, todas las bebidas sin alcohol y sin cafeína cuentan como aporte de líquidos. Eso incluye caldos suaves, infusiones de hierbas como manzanilla o tilo, y también la leche descremada.

Sin embargo, se recomienda moderar café, té negro o mate por su contenido de cafeína, que puede pasar a la leche y alterar el sueño del bebé. También evitar bebidas azucaradas o jugos industriales.

¿Tengo que obligarme a beber más si no tengo sed?

La sed no siempre es un buen indicador de las necesidades del cuerpo en la lactancia. Muchas madres, entre la rutina y el cansancio, pasan horas sin beber agua.

La clave no es forzarse a tomar litros de más, sino mantener una hidratación consciente: llevar una botella siempre a mano, programar recordatorios o sumar frutas y verduras ricas en agua a la dieta diaria.

 

Lectura recomendada: ¿Cómo evitar la deshidratación en bebés?

¿Se puede tomar agua con gas en la lactancia?

Sí, el agua con gas no está contraindicada durante la lactancia. A algunas mujeres puede generarles hinchazón o sensación de saciedad, pero no afecta la calidad de la leche. Se recomienda consumirla como complemento, pero no como reemplazo del agua común.

¿El exceso de agua puede ser perjudicial?

Aunque parezca extraño, sí: beber cantidades exageradas de agua (más de 5 litros al día de manera sostenida) puede alterar el equilibrio de sales y minerales en el organismo. Esto es poco frecuente, pero sirve para recordar que lo saludable es mantener un consumo suficiente, no excesivo.

¿El agua saborizada es una buena opción?

Depende. Si se trata de agua saborizada casera, con rodajas de limón, naranja o pepino, es una excelente alternativa para variar sabores y estimular el hábito. En cambio, las aguas saborizadas industriales suelen tener azúcar añadida o edulcorantes, que no son recomendables en exceso.

Tu salud y la de tu bebé, nuestra prioridad

La lactancia es un momento único, en el que el cuerpo materno hace un esfuerzo enorme para nutrir al bebé. Tomar suficiente agua es una de las claves para acompañar este proceso con salud y bienestar.

Los especialistas coinciden en que la recomendación se encuentra entre 2 y 3 litros diarios, priorizando siempre el agua potable y evitando bebidas con azúcares o cafeína. Adoptar hábitos simples —como beber un vaso de agua en cada toma o tener siempre una botella cerca— puede marcar la diferencia en la energía de la madre y en la calidad de la lactancia.

Al final del día, cuidar de uno mismo es también cuidar del bebé.

 

IVESS: una opción saludable para la hidratación

Durante la lactancia, contar con un agua confiable hace la diferencia. En Somos el Agua ofrecemos agua baja en sodio, segura y de excelente calidad, ideal para acompañar esta etapa tan importante. 

Elegir los productos de Somos el Agua es elegir tranquilidad: la certeza de que cada vaso de agua contribuye al bienestar de la madre y, de manera indirecta, al desarrollo saludable del bebé.

LIc. Melina Ayude
Sobre el autor: LIc. Melina Ayude

* Nombre completo: Melina Ayude

* Carrera: Lic. en Comunicación Audiovisual

* Universidad de egreso: Universidad Nacional de San Martín (UNSAM)

* Perfil de LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/melina-ayude-bb125791/


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